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Cine afrocolombiano marca un nuevo capítulo: tres producciones impulsadas por Manos Visibles transforman la industria audiovisual

El cine colombiano vive un momento de transformación impulsado por nuevas voces y narrativas provenientes de las regiones. En el marco de sus 15 años, la organización Corporación Manos Visibles fortalece este cambio a través del Fondo Audiovisual para la Equidad Racial (ERA), una plataforma creada para impulsar proyectos liderados por realizadores afrodescendientes e indígenas que están redefiniendo la pantalla nacional.

Durante 2026, tres producciones audiovisuales provenientes de Santa Marta, San Andrés y el Cauca avanzan en procesos de estreno, producción y circulación tras haber sido reconocidas con el Premio ERA 2025. Sus creadores —Ángela Carabalí, Yurieth Romero y Louis Alfred Robinson— representan una generación pionera que amplía el horizonte del cine colombiano desde sus territorios, lenguas y culturas.

Estos proyectos marcan hitos dentro de la industria audiovisual del país. Entre ellos se encuentra el primer largometraje documental dirigido y producido por una cineasta afrodescendiente que llega a las salas de cine en Colombia, el primer largometraje de ficción dirigido por una realizadora afrocolombiana producido desde Santa Marta y el primer largometraje raizal hablado en creole que será estrenado en salas del país.

Más que encasillar el cine afrocolombiano en una categoría específica, este impulso busca proyectar una visión más amplia del cine nacional. Se trata de una cinematografía que surge desde liderazgos afro e indígenas, desde las regiones y sus identidades culturales, y que encuentra en la diversidad una fuente de innovación estética y proyección global.

El avance también se produce en un contexto de profunda subrepresentación dentro de la industria. Más de dos décadas después de la Ley de Cine en Colombia, solo cinco directores afrodescendientes han recibido estímulos para realizar largometrajes. Además, de las 545 personas registradas en el país en el área de dirección cinematográfica, apenas 75 son mujeres.

Para Paula Moreno, presidenta de la Corporación Manos Visibles y exministra de Cultura, el impulso a estas producciones representa una transformación estructural en el sector cultural. Desde su perspectiva, la cultura también es un escenario de poder, y apoyar financieramente a creadores afrodescendientes e indígenas permite ampliar la representación, redistribuir oportunidades y reducir desigualdades históricas en la industria audiovisual.

Uno de los proyectos más destacados es Soñé su nombre, dirigido por Ángela Carabalí, que se estrenó en salas colombianas el 18 de febrero de 2026. El documental narra un viaje íntimo y familiar marcado por la memoria y la búsqueda de justicia. La directora y su hermana recorren distintos territorios del país para reconstruir la historia de su padre, Esaú Carabalí Brand, un agricultor afrodescendiente desaparecido forzosamente.

La película combina archivos sonoros, recuerdos familiares y encuentros con su abuela para revelar un legado que conecta memoria, territorio y resistencia comunitaria. El proyecto ha sido reconocido en importantes festivales internacionales como Hot Docs, DOC NYC y el San Francisco International Film Festival, consolidándose como un hito dentro del cine colombiano independiente.

Otra de las producciones que avanza con el respaldo del fondo ERA es Las Visitantes, el nuevo largometraje de ficción de Yurieth Romero. Desde Santa Marta, la directora desarrolla una narrativa que busca renovar las historias del Caribe colombiano a través de personajes femeninos complejos y poderosos.

La película surge de un universo transmedia que comenzó como libro publicado por Penguin Random House y posteriormente se expandió a una serie. El largometraje, actualmente en producción, narra la historia de cuatro mujeres afrodescendientes que coinciden en la fila de ingreso a una cárcel del Caribe colombiano, donde sus vidas se entrecruzan en medio de tensiones relacionadas con el poder, la justicia y las desigualdades sociales.

El elenco incluye a actrices reconocidas como Karent Hinestroza y Saray Rebolledo, con preparación actoral de Mónica Del Carmen, destacada intérprete mexicana reconocida por su trayectoria en el cine latinoamericano.

Con estas producciones, el cine colombiano abre un nuevo capítulo en el que las historias afrodescendientes e indígenas no solo ganan visibilidad, sino que también aportan nuevas miradas estéticas y narrativas al panorama audiovisual. Desde las regiones y con una identidad cultural propia, estos creadores están demostrando que la diversidad también es una fuerza creativa capaz de transformar el futuro del cine nacional.

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